Esta semana en la sala de audiencia hay colocados biombos que protegen la identidad de las mujeres víctimas de violencia sexual quienes brindaron su testimonio.  Acompañaron en la sala de audiencias representantes de las Autoridades Indígenas Ancestrales Ixíles, una representación de mujeres Maya Achí, también sobrevivientes de violencia sexual en Rabinal durante el Conflicto Armado Interno, y miembros de la AJR de la región Ixcán.

Fotografía de NISGUA. Sala de audiencias Ciudad de Guatemala. Abril 2024.

  • Primera testiga, tiene 50 años. Chajul.

“Ese día los soldados llegaron como a las 11am, yo miraba pasar los helicópteros, yo pensé que era algo divertido, era como ver los buitres volar en el cielo, nunca pensé que llegarían a matar a las personas. A eso de las 2pm empezaron a caer las bombas. Nos refugiamos detrás de nuestra casa que era unas chozas, nos ocultamos detrás de plantas, cuando bajaron los helicópteros sacudieron las hierbas.

“Nos refugiamos en una choza, ahí había varias mujeres, le dije a mi hermana que huyéramos, pero dijo que no porque tenía a sus hijos, había otra niña con la que nos animamos a huir, los soldados se dieron cuenta y empezaron a chiflar, salimos corriendo, y nos empezaron a disparar”

“Me tiré al rio, aunque tenía miedo, pensé que me iba a ahogar, pero logré llegar al otro lado de la orilla, pensé que estaba lejos de la choza, pero como estaba pequeña no me di cuenta y solo estaba dando la vuelta y fui a caer de nuevo a la choza. Pensábamos que estábamos lejos, pero a las 10am oímos a personas gritar, y en eso vimos que venían los soldados, llevaban linternas, cascos y mochilas. La otra niña con la que escapé me dijo que no me moviera y solo los vimos pasar”

“Al otro día, llorábamos de hambre, con la otra niña tomamos la decisión de caminar, encontramos en otra choza dos huevos y los comimos crudos. Cuando llegué a una choza y vi a personas reunidas y pensé que estaban orando. Pero cuando me fije bien estaban muertos, estaban colgados”

“La niña con la que había huido me dijo que quería buscar a su madre. Pero al parecer había escapado, no la encontrábamos. Vimos el resto de chozas, estaban los soldados vigilando a los cadáveres qué habían matado”.

“Salimos corriendo y cruzamos el rio, llegamos justo a donde estaban los soldados. Nos amarraron y les dijeron a unos soldados que nos vigilaran. En eso ellos se aprovecharon de nosotras. Vi cuando agarraron a la otra niña, vi cuando la empezaron a violar, me dijeron: ¿qué estaba mirando?, ya me iba a tocar a mi”

“Me dejaron inconsciente, fue bastante fuerte, perdí la sensación del tiempo, fue una cosa horrible. Recuerdo bien al primero que me violaron, después pasaron otros, fue mucho más de una persona”.

“No se me va a olvidar nunca esas fechas: 16 de febrero: llegaron los soldados, el 17 de febrero me violaron. Hasta que yo me muera esto se irá conmigo”

“Se fueron los soldados y tiempo después llego un señor, el 20 de febrero, llegaron unos señores que andaban buscando a unos familiares, me levanto y preguntó: ¿qué me había pasado?, poco a poco fui reaccionando y me di cuenta que tenía todo el cuerpo morado y empecé a sangrar de la vagina”

“El señor me cargó y me llevó a un rio, se quitó la bota, la lavo y me dio agua de la bota. El señor me curó con plantas, pasé enferma por mucho tiempo, apenas podía caminar y cada vez que lo hacía, sangraba. Me recuperé, pero eso fue gracias a la ayuda de don Gaspar”

“Por eso vengo a declarar los hechos y a decir y que me escuchen. Esto ya no volverá ni pasará lo mismo. Es lo que vengo a decir para que se tome en cuenta”

“Le dispararon a mi papá desde un helicóptero, fue un 16 de febrero”

“Ya no veían a las personas como personas sino como animales”

“No pertenecemos la guerrilla. Mi hermana acababa de dar a luz por eso yo estaba con ella. Eran mujeres y niñas las que encontramos colgadas. Alguna decapitada otra cortada de sus extremidades. Estas personas ya fueron desenterradas, para que comprueben con FAFG”

“Lo que pido es que vaya a prisión. Justicia, no quiero que otros niños vivan esto que nos dejó en la pobreza. Nos dejó sin educación. Tenemos la capacidad, pero no pudimos hacerlo, por la pobreza porque nuestros padres y madres no pudieron darnos lo”.

  • Segunda testiga. 60 años, Ilom.

“Soy una mujer Ixil, para 1981 yo ya mi había casado. Mi hijo tenía 8 meses de nacido. En Ilom en enero de 1981 los soldados nos reunían. El 12 de enero de 1982 en Ilom, se llevaron 16 personas de la comunidad, y 2 personas resultaron muertas. Me agarraron, me quitaron a mi niño y me violaron. Después de lo que ocurrió fui a enterrar a la madre de mi esposo y mi esposo, otras personas me ayudaron.

“Fueron 6 soldados los que me violaron, padecí de muchos males después”

“El 23 de marzo de 1982. En ese momento también los soldados nos convocaron a una reunión a las 5am, dijeron que fuéramos todos a un espacio que era como mercado. Los soldados estaban en una colina y desde ahí disparaban al mercado.  En esa ocasión mataron a las 80 personas. También, el alcalde de ese lugar nos dijo que les trajéramos alimentos a los soldados, estaban festejando con un cerdo que habían preparado. Murieron como 80 personas, tuvimos que salir porque quemaron la casa donde vivía, nos obligaron a irnos a una finca”

“Mi hijo de 8 meses murió dos meses después de que los soldados habían llegado a mi comunidad. Murió en la finca, yo le di sepultura. En esa finca también murieron varios niños”

“Pido justicia, nosotros ya estamos cerca de morir, pero tenemos familiares y no queremos que le pase esas cosas”

Autoridades Ancestrales Indígenas del Pueblo Maya Ixil acompañan el juicio por genocidio contra Lucas García. Foto de NISGUA. Ciudad de Guatemala. Abril 2024

Martes 23 de abril de 2024

  • Tercera testigo, 60 años, de Ilom, Chajul

La testiga presentó su testimonio sobre la violencia sexual vivida el 15 y 22 de enero de 1982 en la aldea Ilom en 1982, cuando ella tenía 17 años.

La testiga estaba en su casa, ya que había dado recientemente a luz. Su hijo varón tenía 15 días de haber dado a luz cuando murió.  La testiga vivía con sus suegros y su esposo cuando llegaron varios soldados a su casa aproximadamente a las 10 de la noche del 15 de enero. Ella fue violada esa noche por múltiples soldados, quienes todo el tiempo se refirieron a ella como “María”, nombre usado de forma racista para referirse a las mujeres indígenas.

“No sé porqué nos hicieron esto, no sé que culpa teníamos. Sólo vivíamos en la Aldea, no habíamos hecho nada. Desde ese entonces padezco una enfermedad. Quedamos con ese miedo porque pensamos que en cualquier momento iban a venir de nuevo.”

Los soldados secuestraron a varias personas de la comunidad, incluyendo su suegro cuyo cuerpo dejaron en una piedra en el camino, y salieron de la comunidad disparando, aproximadamente a las 3 de la mañana.

“No tiene perdón todo lo que hicieron, nos trataron como perros. Estoy diciendo la verdad de lo que yo sufrí a mano de los soldados. Ellos me hicieron daño.”

Su testimonio continúa con la masacre del 23 de marzo, en la cual llegaron nuevamente los soldados a Ilom, convocaron a una reunión y separaron a las mujeres y hombres de la comunidad, a las mujeres las hicieron entrar al cabildo y a los hombres, incluidos niños, a la iglesia católica. A los hombres los iban sacando uno a uno, y a algunos les disparaban. Las mujeres que estaban en el cabildo, entre ellas la testiga, vieron todo desde una ventana. Ese día, murió su padre, tres de sus hermanos y su esposo.  “Hubo mucha sangre derramada en ese lugar.”

Después de matar a los hombres, les dijeron a las mujeres que les llevaran comida rápido y que se fueran porque iban a quemar las casas.

“No puedo pedir otro cosa más que se haga justicia, sólo pido eso. Y que eso no lo vivan mis hijos, ni mis nietos. Yo lo sufrí y lo tuve que superar, pero no quiero que ellos vivan eso.”

 

  • Cuarta testiga, originaria de Rancho Escondico, Chajul

En marzo de 1982, la testiga vivía en Estrella Polar. Tenía 2 hijos, uno de aproximadamente dos años y uno recien nacido. Cuando llegaron los soldados, salió corriendo con uno de sus hijos, pero el lugar ya estaba rodeado por soldados:

“Me detuvieron, me agarraron y me empujaron. Yo llevaba a mi hijo cargando, lo agarraron y lo tiraron. Me quitaron la ropa, me hicieron algo malo. Me da pena decirlo, pero me violaron. No sé cuántos fueron, cuando terminaron me dejaron tirada ahí.”

“Es un poco vergonsoso lo que voy a decir, sobre la madre de mi cuerpo, sentí dolores en el vientre, estómago, el corazón, salió el útero de mi cuerpo.” La testiga pudo atenderse el desprendimiento del útero hasta que regresó de la montaña.

Cuando recobró la conciencia buscó a su hijo y lo encontró entre unos montes, pero vivo.  “En ese momento me hice muchas preguntas, ‘¿en donde estoy? ¿ qué está pasando? ¿a dónde voy a ir?’ Mientras anochecía me quede entre los árboles con mi hijo, me quedé como enferma, aturdida, al otro día me di cuenta de la realidad y me fui caminando entre árboles, piedras y montes para estar escondida. Llegué a la montaña, pero no terminó ahí, los soldados siempre nos buscaron, nos trataban como animales.”

En la montaña logró encontrarse con su esposo y uno de sus hijos, también se encontraron con otras personas, incluidos niños:  “A veces nos disparaban, a veces usaban bombas, siempre nos andaban persiguiendo, no teníamos que comer, ni agua. Quemaron todas las casas en Estrella Polar y pusieron un destacamento en Estrella Polar para poder perseguirnos.”

La testiga narra que pasaron aproximadamente tres años en la montaña, desplazándose continuamente.

“El motivo por el que que yo vengo acá, es porque tengo muchas enfermedades, dolencias, en mi corazón, en mi cuerpo. Lo que deseo es la justicia, por lo que le hicieron a mi cuerpo, me violaron. Pido que haya justicia, por todo lo que cometieron.”

 

  • Quinta testiga, Estrella Polar, Nebaj,

La  testiga narró que el ejercito llego a su comunidad y convocaron a una reunión. Separaron a los hombres y a las mujeres las encerraron a todas junto con sus hijos en una casa que estaba llena. A los hombres los asesinaron, entre ellos sus hermanos y sus tíos.

Posteriormente, la testiga narró su vida en la montaña:

“Vivimos en la montaña, sin techo, sin alimento, siempre huyendo de los helicópteros. Al huir, cuando nos perseguían, nos dispersábamos y muchos hombres y mujeres se perdieron.”

“Yo no soy la única víctima, hay muchas personas que fueron asesinadas. Yo me pregunto que va a pasar  con los que hicieron esto. Se apropiaron de nuestras tierras, ropa, cosechas. Qué va a suceder por este sufrimiento que a nosotros nos provocaron.”

“Nadie me obligó  a narrar sobre este caso que yo viví. Yo lo que pido es justicia sobre la persona que mandó asesinar a los hombres y exterminar a mis familiares.

Biombos que protegen la identidad de las mujeres víctimas de violencia sexual quienes brindaron su testimonio. Fotografía de NISGUA. Ciudad de Guatemala, abril 2024.

Jueves 25 de abril

 

  • Sexta testiga, 60 años, originaria de Xolcuay, Chajul

El 10 de enero de 1982, la testiga tenía 20 años y tres hijos, el mayor de dos años y gemelos de 15 días.  “ Estabamos tapizcando cuando llegaron soldados con cara pintada de negro y uniformes color pinto, como a las 12 del día.  Estaba con mis suegros, y como era medio día los soldados se comieron los tamales que teníamos en el comal. Los soldados preguntaron si estaba mi esposo y sacaron de la casa a mi suegro.”

Después, regresaron varios soldados a la casa de nuevo, le quitaron al bebe que ella estaba cargando y lo tiraron al suelo. “Me agarraron (indicando que abusaron sexualmente de ella) varios soldados adentro de mi casa, yo no me podía defender porque eran muchos, me agarron ahí varios y yo solamente pude gritar, me hicieron mucho daño, por la gracia de Dios estoy viva.”

Después huyó a la costa  durante un año, junto con sus hijos y sus suegros.

“Estuvo triste mi corazón, porque mataron a mi papá y mi nene de dos años murió por enfermedad. Por eso he venido hoy, por mi derecho vengo aquí, por el dolor que tengo en mi corazón, yo no aguanto la tristeza por mi papá y mi familia que murió, por eso vengo con todo el dolor que tengo en mi corazón a declarar la verdad.”

  • Séptima testiga, 50 años, de la Aldea Xix, Chajul.

En febrero de 1982, la testiga tenía 9 años y vivía en Xix, iba a la escuela ahí en su aldea. Vivía con su papá, su mamá, tres hermanos hombres, tres hermanas mujeres y ella.

“El 10 de febrero, mi papá se había ido a trabajar, mis hermanos a la siembra, estaba en la casa con mi mamá, cuatro soldados entraron a la casa y me hicieron daño a mi vida, me tiraron cerca del suelo, se tiraron encima de mí y me hicieron como si yo fuera un animal, un perro. Casi me morí, me salió bastante sangre.”

“Ese día murieron ancianos, mujeres, niños, gracias a dios mis hermanos no murieron. Nos asustamos mucho y ese mismo día salimos a la montaña, lejos nos fuimos. Estuvimos 6 años en la montaña. Venía la fuerza aérea, ellos nos tiraban bombas.”

“Lo que pedimos, tenemos derecho de pedir justicia, que vaya preso, que pague todo.”

  • Octava testiga, 57 años, Xeo, Tzalbal, Nebaj.

La testiga, quien en ese entonces tenía un hijo de un año,  empieza su testimonio situándolo en enero de 1982, era época de tapizca: “Cuando llegó la violencia, llego la fuerza aérea a Tzalbal, empezaron a disparar, se quedaron dos días en Xeo.

“Tres soldados vestidos de kaibil nos agarraron, nos llevaron a una casa, éramos bastantes mujeres, hombres, niñas y niños. Yo fui violada. Otras mujeres también. Nos sacaban una por una, nos desvistieron, nos quitaron el corte, es una tristeza lo que nos pasó.” La testiga relata que permanecieron 8 días en esa casa.

“Tuvimos que salir de Xeo e ir a la montaña. Mi hijo empezó a llorar de tanto tiroteo que había. Nos dejaron sin nada, cortaron la milpa, se comieron nuestras gallinas. Ya no teníamos comida, buscábamos hierba para comer. Tuvimos que dormir en el suelo, bajo la lluvia.

“Solo pido que no se vuelva a repetir esto, sufrimos frío, lluvia, se quemó nuestra casa. Por eso se inició este proceso (juicio).”

  • Novena testiga, 57 años, Aldea Río Azul, Nebaj

La testiga relata que tenía 4 hijos, pero uno murió en el tiempo de la violencia, el día que llegaron los soldados no supo nunca más de su conviviente quien había ido a trabajar ese día y ya no regresó: “no lo encontré, no sé dónde está.”

La testiga compartió que ella fui violada: “Los soldados llegaron, le dispararon a un señor y luego subieron a mi casa y me fueron a arrastrar, yo llevaba a mi bebe en la espalda, ellos decían  ‘deja esa mierda ahí’, me lo quitaron. Me violaron en frente de mi mamá. Estaba muy golpeada, pero me levanté como pude y fui por mi bebe.”

“Después quemaron mi casa, mis animales, las ovejas, los coches. Me fui con mi mamá a la montaña. Quemaron mi casa, me dejaron sin nada, ¿acaso yo no tenía tierra pues? Ahora soy pobre. Me dejaron secuelas, yo ya no puedo escuchar ni “cuetes” [cohetes], eso me dejó muy afectada. A otras mujeres las amontonaron en una casa, les hicieron daño a su cuerpo y las quemaron, fueron bastantes.”

“Es por eso que estoy aquí, nuestros hijos crecieron no quiero que se vuelva a repetir esto. Vengo a contar lo que sucedió. Lo único que yo quiero es que se haga justicia.”

  • Testimonio en anticipo de prueba

Se escuchó en la sala el testimonio grabado de Lucas Justo Boton Camaja de 76 años. El testigo declaró anticipadamente el 7 de diciembre del 2023 en Santa Cruz del Quiché.

El testigo fue alcalde en el año de 1982 del municipio de Cunén. Su testimonio se sitúa en el enero del año mencionado. El testigo narró que un domingo elementos del ejército lo sacaron de su casa y que el oficial encargado le indicó que iban a “limpiar su pueblo”, es decir, iban a asesinar a los pobladores.

El  testigo explicó que los soldados llevaron a los y las habitantes al salón de la comunidad y les dispararon. Dijo que ese día murieron 25 niñas, niños, mujeres y hombres y fueron dejados en un pozo y otros cadáveres fueron encontrados cerca de un río. Agregó que los niños que sobrevivieron el ejército se los llevó, pero no sabe a dónde. Además, indicó, que por ser día de mercado habían personas de comunidades cercanas, por lo que fueron asesinadas personas ixiles, pero no eran habitantes de Cunén.