En la década de 1980, unas 200,000 personas guatemaltecas huyeron a México para escapar de la política de tierra arrasada implementada por el ejército, entrenado por el gobierno de Estados Unidos. Tras una década en campamentos de refugiades, muches anhelaban regresar a sus tierras ancestrales. En 1992, liderazgos refugiados firmaron un acuerdo con el gobierno de Guatemala para retornar, negociando por primera vez las condiciones de su regreso. Como requisito, establecieron el derecho a contar con presencia internacional antes, durante y después del retorno. NISGUA proyectó la importancia de estos retornos ante la comunidad internacional, y acompañantes GAP viajaron con las comunidades refugiadas de vuelta a sus territorios, viviendo con ellas mientras reconstruían sus comunidades y luchaban por la desmilitarización, servicios sociales y autodeterminación.
📸 Póster en apoyo al retorno organizado de personas refugiadas de México a Guatemala. Cortesía de Lincoln Cushing / Docs Populi y Todd Kolze / GNIB.